
A partir de la llegada de los españoles se inició un largo y muy intrincado proceso de colonización de las tierras que se iban conquistando. A través de la fundación de ciudades se fue fomentando el asentamiento de la población y la reorganización de los nuevos espacios que habían estado en manos de los nativos.
Si nos detenemos a observar los rasgos que caracterizaron a las ciudades coloniales encontraremos mucho más que una infraestructura edilicia y un trazado de calles en forma de cuadrícula (esquema en damero). Las ciudades coloniales emergieron como centros políticos, culturales y económicos y transformaron profundamente el patrón de asentamiento de las sociedades nativas. Sabemos que muchos estados construidos por sociedades nativas (Incas, Chimú, Mexicas, Mayas, Toltecas, etc) habían tenido un notorio desarrollo urbanístico pero los españoles hicieron todo lo posible para desvanecer los rasgos típicos de las ciudades prehispánicas para imponer sus propias técnicas de construcción y hábitos culturales.
Desde un principio los españoles buscaron que las ciudades estuviesen intercomunicadas y que respondieran a una planificación básica aunque con el tiempo cada ciudad fue adquiriendo su propia fisonomía. Las ciudades fueron convirtiéndose en centros poblacionales y en polos de atracción, algunas con mayor jerarquía que otras. En cada ciudad se generaban redes sociales muy heterógeneas dada la convivencia entre blancos, indígenas, mestizos y negros. De este entramado surgió una llamada “cultura urbana” en la que se plasmaron valores e identidades que permanecerán a lo largo del tiempo. A su vez, las ciudades eran centros económicos dinámicos -de comercio y producción- orientados hacia la política del monopolio comercial establecido por la Corona fomentando la formación de las elites elites locales. El proceso de urbanización en América fue contínuo y se plasmó en una cadena de ciudades a través de la cual la Corona impuso su dominio e implicó la explotación de la mano de obra nativa, el usufructo de los recursos regionales y la evangelización. Sin duda, las ciudades fueron funcionales a las necesidades de la Metrópoli y fueron un factor esencial para la dominación permitiendo el flujo initerrumpido de las riquezas americanas hacia España. Ejemplos de esto fueron ciudades como Lima, Santiago de Chile y la villa de Potosí. (Para profundizar este aspecto consúltese: DE RAMÓN, Armando: “Urbanización y dominación. Reflexión acerca del rol de las ciudades en América Latina. (1535-1625)”. En: Boletín de Historia y geografía. Universidad Católica Blas Cañas, 1999, N°12, pp.5-31.) |
Otros artículos de la sección América I Colonial : UNIDAD I
- La guerra de Mixtón
- Rebeliones de africanos esclavos
- Alcances de la política del Virrey Toledo en el Perú
- Los diaguito-calchaquíes y el "falso Inca"
- El desarrollo urbano en América Hispana
- Los grandes problemas urbanos
- Etapas del Estado Colonial : crisis, adaptaciones y cambios
- Ejes estructurales de la dominación
- ¿Cómo abordar el estudio del Estado Premial?
- A partir de “1492” cambió la historia mundial
- Debate sobre el “Choque cultural”
- ¿En que se basa la teoría de la “fácil conquista”?
- ¿En qué consistía una encomienda?
- La importancia de las “Leyes Nuevas” (1542)
- ¿Qué se discutió en El “Gran debate”? (Valladolid 1550-1551)
- Manifestaciones de resistencia
- ¿Existe aún hoy el mito Incaico?