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El campo de la arqueología actual contribuye a modificar las ideas tradicionales en cuanto a la homogeneidad cultural y a procesos lineales para advertir, en efecto, la gran diversidad del mundo americano, en particular de las llamadas culturas “prehispánicas”. El conocimiento arqueológico es una fuente documental primordial para avanzar en el estudio de los pueblos del pasado y superar los modelos científicos que han categorizado a las poblaciones nativas.
A partir de la información detallada de los restos materiales hallados en los sitios arqueológicos podemos corroborar procesos diferenciados que sustentan tal diversidad. Las sociedades estudiadas en su tiempo y espacio evidencian comportamientos y estrategias adaptativas disímiles cuyos efectos no siempre son tenidos en cuenta. Los patrones de asentamiento y de distribución de la población, las formas de obtener los recursos y las modalidades de organización de los distintos grupos humanos son indicadores de la gran diversidad de experiencias a lo largo de los siglos. Los distintos ritmos de estas experiencias denotan variaciones y matices muy interesantes. Los informes arqueológicos pueden parecen muy tecnicistas y fragmentarios por restringirse básicamente a la vida material. Sin embargo el registro arqueológico permite conocer mucho más de lo que usualmente se cree, especialmente cuando el histroiador interpreta los datos a la luz de un proceso histórico determinado. Entonces los restos arqueológicos no sólo hablan de la vida material de un grupo humano sino también informan acerca de las creencias e ideologías elaboradas o adoptadas por parte de cada sociedad. La suma e interrelación de los datos específicos que ofrece la arqueología posibilita una mejor aproximación a las formas en que cada pueblo procuró resolver los problemas de la vida cotidiana en pro de su propia subsistencia. Salen a la luz diferentes estilos de vida y esas diferencias se reflejan en el orden religioso y político. De este modo, la información obtenida a través del trabajo de los arqueólogos ha aumentado notoriamente en los últimos años mediante el uso de nuevas técnicas y los avances de la informática contribuyendo también a una mayor conciencia por la defensa del patrimonio cultural. Dada la complejidad del trabajo arqueológico y los recortes que a veces se imponen, resulta apropiado recurrir al un trabajo interdisciplinario articulando el aporte de geólogos, paletontólogos, antropólogos ecólogos, linguistas, historiadores, entre otros tantos investigadores. La conjunción de todos estos aportes garantiza proyectos de investigación más ricos y con mayor alcance científico. La diversidad de enfoques y técnicas de cada disciplina ayuda a pensar nuevas hipótesis y promueve que las respuestas sean cada vez más convincentes. El resultado es una construcción más abarcativa e integradora del pasado. La arqueología resulta entonces ser una fuente de información muy útil y necesaria para comprender cada vez mejor el pasado y la identidad de los pueblos americanos. En especial si consideramos que este pasado sigue vigente en muchos de los problemas y los reclamos que las comunidades indígenas actuales vienen realizando. |
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